24 octubre 2006

Flores de tela

¿Dónde se pierden los pasos rotundos de los ausentes?

Y las arrugas del pantalón, ¿quien las planchará ahora cada tarde?

Si me quedo quieta, esperando en la noche, parecen oirse las toses del amanecer... Dime, ¿despiertan a alguien todavía? (Y aún te hablo como si pudieras oirme)

¿Dónde se esconde el tabaco, y otros secretos, ahora que nadie los buscará para las amonestaciones? ¿Dónde quedaron las cenizas de los sueños rotos?

¿Dónde?

He paseado por los rincones de este nuevo barrio de las afueras, al que se mudan los que ya no tienen tiempo, ni abono de transporte urbano, barrio definitivo, lleno de flores falsas. He recorrido sus calles, sus pilas de vacíos tapados por frías losas. He visto sus fotos de bienvenida, dulces sonrisas perennes que ya no sonríen a nadie de este lado. He visto caer las lágrimas de los visitantes en el cemento estéril, que sólo es acariciado por las huellas de los coches fúnebres. He visto las nubes, y como si fuera un presagio, no he visto el sol...

Qué quietud tan vacía entre estas calles. Nada que sobrecoja, nada que impresione. Tan sólo calles y calles, decoradas como si estuvieran de paso y no fueran parasiempre, y hablo bajito, no sea que alguien permanezca atento, todavía, sin darse cuenta de que existen cielos nuevos en expectativa. O algún que otro infierno.

¿Dónde callarán las conversaciones que nunca tuvimos?

¿Y las tardes que no pasamos juntos, qué colores esconderán en sus bolsillos?

¿A quien cantarán ahora las cintas de casette desde que nadie las busca?

Y levanto la vista. Pero no sobrevuela ningún pájaro. Parece que adivinaran esta ausencia que empeñamos en rellenar con santos inertes y exclamaciones huecas. Que ellos, santos y pájaros, desde las alturas, pudieran ver dónde se esconden las esperas inútiles de los que aún nos asomamos brevemente a las losas, como si pudiéramos atravesar el abismo y regresar como si nada. Limpiando nichos.

Como si fuera a haber otra oportunidad. Como si se fueran a oir unos nudillos en el otro lado, llamando para reclamar los domingos solitarios, sin pasteles, consumidos bajo una manta que nunca llegó a abrigar lo suficiente.

Como si de repente, el tiempo pasado pudiera retornar, y traernos, de contrabando, la paciencia que nunca tuvimos, y el afecto, y las ganas. Y el perdón. Como si de repente, pudiera compensar la herida lacerante que nunca llegó a cicatrizar. Y los porqués que nunca se respondieron, pudieran ser explicados.


Pero la tumba ya está brillante, y no he oído ninguna llamada.

Así que dejo mis flores de tela, que nunca darán aroma, y mi tristeza infinita, para que se disuelva entre tanto vacío.

32 comentarios:

Hugo Denis dijo...

ufff, sobrecogedor... pero detrás de todo eso hay una energía de alegría y amor, que lo sé yo.

Un abrazo.

Gubia dijo...

Bonito y estremecedor a la vez que enternecedor...un cúmulo extraño y dificil de combinar que tú haces sin que te cueste. Me gusta como escribes, enhorabuena por la sensibilidad que desprende cada post.

Patus dijo...

A mi me pone muy triste ir a cementerios donde están mis seres queridos...prefiero no ir.
Un abrazo

gaia56 dijo...

No me gustan los cementerios porque en ellos no hay más que el recuerdo..... y para recuerdo tengo yo mi corazón y mi cuerpo lleno de todo aquello que se fue y no vuelve.
Recordar= Volver a pasar por el corazón que decía Eduardo Galeano.
Loa brazos, la comunicación los buenos ratos, los sentimientos y pensamientos me gustan vivos...

desconvencida dijo...

Bueno Paula, lo único bueno de las flores de tela es que nunca se marchitan ;)

Axel dijo...

cementerio???

no me agradan pero bueno ahi siemrpe vamos cuando alguien muere y estaremso ahi cuando muramos...la vida es un ciclo.. que siempre se renueva.

si el otono es triste pero vendra el invierno y la primavera y la espero con ansia...

saludoss

delokos dijo...

¡Uf, me has puesto la piel de gallina!...

Precioso texto... me evoca la impermanencia, todo cambia y nada es seguro en esta vida...

Sabes que me encanta contar historias... te remito a un cuento, "El Buscador" de Jorge Bucay, si no lo conoces, lo puedes leer en el link... seguro que te gustará...

Cada día lo escribes más bonito...

Un saludo...

El detective amaestrado dijo...

uf, y esas cintas de casette que quedan huérfanas, que ya nadie va a seguir escuchándolas, pero contándolo de ese modo a algunos se nos han quedado dentro...
Pinceles en las manos, que no teclado, es lo que tienes, Paula...

Ixchel dijo...

Momento en que los fragmentos se identificaron conmigo uno a uno, esa sensibilidad que proyectas tan tuyo, sigue así…

Un saludo desde México y bienvenida cuando desees a mi país.

RAIKO dijo...

Querida Paula, hermoso y desgarrador. Como la vida misma... y como la propia muerte que no es más que una etapa de la vida.
Que te vaya bonito, un saludo.

Javier López Clemente dijo...

Hay días de duro cierzo en los que el cementerio de Torrero se convierte en un lugar inhóspito hasta para los muertos.

Siempre recomiendo la visita al cementerio de Comillas, tal vez cuelgue algunas fotos en La Mirada de la Córnea.

Anónimo dijo...

¿Para que ir a los cementerios donde la mayoría de las visiones se me antojan frías y vacías?
Siempre he soñado con que se asemejaran a los grandes jardines de Schömbrunn, dónde cada uno tuviera un pedacito de esa belleza y armonía que se respira al pasear por ellos. Y ¿por qué no? de vez en cuando unos acordes de piezas clasicas que tanto alimentan mi alma
Sigo entusiasmada con tus post¡Qué belleza en tus palabras!
Un beso
Mª Jesús

LE MOSQUITO dijo...

¿Qué está haciendo éste otoño con nosotros/as?.
Es tan bello, pero tan triste a la vez. Y es triste aunque el desenlace sea esperanzador; un final que parece renunciar a la melancolía y se aferra al hoy, palpable.
A pesar de todo, de otoños y tristezas, coincido en que tras estas muertes hay mucha vida.

lamima dijo...

Yo voy poco a los cementerios, todavía, pero también me dan frío.
De todas formas a veces es bueno dejarse inundar por la tristeza, reabre heridas pero también las sana.

aPerfectCircle dijo...

Este Post... perfora el alma!
TE DEJO SALUDOS...

Anónimo dijo...

¡Qué bonita descripción de algo tan doloroso!
Como siempre desbordas sensibilidad con tus palabras, es una delicia leerte...
¡Ánimo en el recuerdo!

Un abrazo muy fuerte.

Caftra.

Heriberto dijo...

Valentia y serenidad ante el dolor: Que fuerza.
Un abrazo.

Paula dijo...

¡Cuantos comentarios de golpe!!!

y qué poco tiempo para responder uno a uno

Supongo que, por esta vez, lo dejaréis pasar...

Un abrazo fuerte a todos, y gracias por la visita

Leo Zelada Grajeda dijo...

Muy bello tu poema.

Un abrazo desde Madrid.

Anónimo dijo...

hola paula, alguien que ambas conocemos me ha recomendado tu blog, y puedo decir que he quedado impresionada, me encanta tu estilo sigue asi que te seguire, un besote

hada del valle

Tanino dijo...

Cuando ya nada se puede hacer surge la verdad, el sentimiento sin velos. A veces la muerte nos enseña a vivir.
Un abrazo
Tanino

maite dijo...

Paula me he quedado con el corazón un poco encogido...es impresionante, mejor dicho, tu eres impresionante...

"a veces la muerte nos enseña a vivir"; tanino!!! que frase!!!

aqui me quedo respirando hondo...

este é o meu corpo dijo...

a mi me parece muy muy bueno, un poco intrinceco - de Saudade - e sabedoria de um passado. pero issso eres crecimiento.

para que lo entendas direcho escrivo en portugues:

parece-me muito bom, espelha um pouco , ou muito, nao sei :) - saudade -fado - sabedoria ddeixada por um passado tronando-se em crescimento.

Blanca dijo...

Según te iba leyendo, mi corazón se iba encogiendo, sintiendo que el alma invadía mi ser...
Un beso con todo mi cariño.

Vita dijo...

Las cenizas de los sueños rotos siguen ahí, pero ya no hay sueños. Un beso enorme.

Andy dijo...

Hay una mitad siniestra en todos nosotros... un trozo de nosotros que quiere ser más fuerte que el hierro. Y más blando que el agua.

Un silencio enorme que nos desvanece... y que cambia las flores de tela por un amor para escondernos del dolor.


La tristeza infinita solo se disuelve en saladas lágrimas.

Es realmente bello... sobrecogedor y bello... ¿Cómo se abraza por acá?

A.-

Paula dijo...

Leo, gracias por tu visita, y por el abrazo...

Hada del valle, a quién conocemos tú y yo? jajaja Me alegro de que te guste el blog y más me alegraré cuando sepa quien eres...

Tanino, no lo dudes, la muerte nos enseña a vivir

Maite, gracias por tus palabras, corazón. Me llegan, de veras

este e o meu corpu, con entender la palabra saudade, tengo suficiente. Bienvenido, y gracias por la visita

Blanca, besitos para ti también, y no dejes que el corazón se encoja

Vita, es triste tb tu comentario, pero es así, eso es lo que quería decir...

Andy, la tristeza infinita no creo que se disuelva con lágrimas. se hace tu compañera y camina contigo. Y te abraza. Y es bello eso.

un abrazo a todos

Alberto dijo...

Paula genial tu entrada, qué bien escribes. El cementerio, un lugar triste sin duda pero donde reina la paz. Como decia Delibes en "Señora de rojo sobre fondo gris" lo que nos sucede con los muertos es que nos lamentamos de no haberles dicho a tiempo lo importantes que eran en nuestras vidas; espero que sepamos corregir eso los que aún estamos aquí.

Un abrazo

Paula dijo...

Alberto, qué razon tienes con lo de los muertos...

Un abrazo

Patus dijo...

He releido tu post y me doy cuenta que hay mucho dolor fresco todavía. Espero que encuentres nuevamente el color, el calor, la risa...
Un abrazo enorme

Francisco Ortiz dijo...

Las esperas inútiles y, lo más triste, los silencios inútiles.

Paula dijo...

Patus, más que dolor, yo diría que queda un poso de tristeza. Pero quién sabe...

Francisco, si, es tan triste esperar inútilmente

Un abrazo a ambos