Dónde ir, dime, dónde
cuando todo es desierto
y ciegos procuramos sombras
No contengo tu mundo
y sin embargo
me habitas
26 abril 2008
Dónde ir
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Paula
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16 marzo 2008
Doble salto mortal
era el momento de hacerse esta pregunta:
¿Por qué yo soy yo y no soy tú?
¿Por qué estoy aquí y no estoy allí?
¿Cuándo empieza el tiempo y dónde termina el espacio?
¿No es la vida bajo el sol un mero sueño?
¿No es lo que yo veo, oigo y huelo nada más que el reflejo de un mundo delante de otro mundo?
Desde mi balcón abierto sólo alcanzo a ver el desierto, tras los edificios de gente desnuda, (y nadie se mira, nadie habla), tras los muros, más allá de las vías del tren donde los gatos juegan a inmolarse, tras las autopistas donde dejamos las prisas y las vidas, lejos, siempre lejos, y a la vez tan cerca, el desierto que todo lo invade, como un cáncer o una galaxia, sólo el desierto, sólo, y en mi corazón de arena, los cristales rotos de unos ojos de sucio cielo que seguirán reflejando fraccionada la luz.
No puedo recordar con exactitud en qué momento se secaron las lágrimas, lo que sí sé es que donde antes fluía el llanto aún perduran las flores. Flores de viento, flores del desierto. Eternas y muertas. Abiertas para el desdén del tiempo y del dolor. Y de nuevo, la ya acostumbrada inquietud, la incertidumbre, el vacío de certeza, el desasosiego, este giro imprevisible en la tierra sin caminos desde el arnés de las alturas controlado por un caprichoso dios.
Seguiré danzando en el trapecio, pero no me pidas el entusiasmo de antes, cuando aún pretendía volar. Ven a divertirte si quieres, puedo prometerte una buena función.
Cierro los ojos en el doble salto mortal.
Afuera, sólo el desierto.
Mientras ella llora sin saberlo con estas palabras, Damiel se arroja desde el precipicio del cielo y Nick Cave está preparando su próxima actuación.
No tiene manera de conocer estos acontecimientos
Imagen: E.DEGAS. Mademoiselle La La en el circo Fernando. 1879. Damiel es el protagonista de "El cielo sobre Berlín", el ángel que deja su existencia eterna para vivir su propia humanidad. Una gran película. No sé cuántas veces la he visto.
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25 febrero 2008
El círculo del tiempo
Y digo yo que dónde te metes, que llevo unos días que no te veo, que mi balcón es una garita que vigila tu sombra y mira que ya sé que dijiste que no sé cariño que no sé, que te abrazo en la penumbra y no distingo dónde empiezas y dónde termino y ya sé que esto nos queda grande y que no es el momento pero es que nunca es el momento para saltar al vacío y hacer la compra como si nada, que ya lo sé, pero es que el tiempo se está acelerando como un loco, que acojona no saber adónde quiere ir con tanta prisa y el pelo revuelto si al final nos dan las hipotecas para cuarenta años que parecen, en definitiva, diez, mira, ahora recuerdo mi infancia que parece que fue ayer y maldita la gracia que me hace recordarla, y cuando llegue la hora de dejar de recibir las putas facturas yo ya seré tan vieja y tendré las tetas tan caídas que no querrás ni mirarme con tu barriga y tu mal aliento y entonces la vida sí que ya no tendrá ningún sentido y tendremos que coger el coche, y pelearnos otra vez por ver quién conduce y llegar al mar al mar donde se hunden todas las cosas, y ahogarnos definitivamente, por fin el vacío, como en la canción de mar adentro de los Héroes que por cierto, aún no sé si te gusta esa canción o no y mira que es una de mis favoritas, y en definitiva, esto debe ser importante a la hora de pensar en hundirse en el mar, en el mar adentro, como Alfonsina Storni, las sirenas varadas y los exploradores que no llegaron a la Antártida, piénsalo, llevar de banda sonora una canción que te guste digo yo que debe ser importante, ya lo hablaremos, y no sé si hoy te duele la espalda, ayer te quejabas del cuello, esa espalda tuya que se pliega como un signo de interrogación y que yo me empeño en estirar para que exclame a la vida, ay mi vida, que es tu dolor el mío aunque no lo sepas, y es tu voz la que me consuela en estos días grises de lluvia, y en los días de sol radiante la que me inspira a reir, que mira que yo no lo sabía, cómo lo iba a saber, cómo iba a saber que tu voz contenía todas las palabras, que tus palabras iban a convertirte en mi mejor traducción, que tu silencio iba a ser el túnel de lavado de mi carrocería y el lustre me lo dan tus ojos, tus ojos de sucio cielo ay cielo, que ya lo sabes, aun cuando nos empeñemos en quitarle importancia y en decir, que no sé cariño, que no sé, ya lo sabes...
blood runs through our veins
Imagen: PRIMER MAESTRO DE PEDRET. San Quirce de Pedret. Pintura del ábside. S. XII.
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26 enero 2008
Moriré de pena cualquier tarde
y las calles como dunas
cuando aún te espero llegar
En un ataúd guardo tu tacto...
La chispa adecuada
Héroes del silencio

Moriré de pena cualquier tarde
dejando la casa recogida y el telón bajado
Vendrán a buscarme
en un carro de luz y oro mis ancestros
envueltos en guirnaldas de resplandeciente amanecer
para llevarme entre cánticos
al lugar donde no habré de sentir las ausencias
como puñales de fuego
ardiendo en mi corazón
Celebrad una fiesta cuando me haya ido
decid que era buena inventando cuentos
y que las lágrimas que ignorábais
siempre estuvieron de más
No habrá de importarme
Dicen que el cielo es en verdad un desierto
hecho de abismos donde se precipitan los sueños
en una caída sin fin
para aquellos que amamos con desmesura
con el acelerador apretado y las manos abiertas
y quisimos ver más allá del escenario
Quizá en el olvido esté la salvación
Brindad por mí en ese tiempo
con el ánimo resuelto y el honor intacto,
que el amor, las pieles, y las infinitas noches
con el guión en blanco
me los llevo yo
Moriré de pena cualquier tarde...
Imagen: O. REDON. Ofelia. 1900-05. Pastel sobre papel y cartón. Ya sabes, todo arde si le aplicas la chispa adecuada.
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20 enero 2008
Esto está muerto, cariño
nunca escalará la listas de éxitos:
llegar para marcharse en el aire
siempre es un fracaso
Jesús Jiménez

Cae el tiempo sobre nosotros
como los bloques de hielo
que rompen la tierra
Ahora hay que programarlo todo
hacer hueco en la agenda.
Concretar la manera, el día, el lugar
y confiar en que no surgirán imprevistos
Nos absorbe la vida, o quizá la muerte
con un tornado que no vimos llegar
Ya no recorremos las calles
en aquel coche viejo
a las tres de la mañana
con las ventanillas abiertas
y la música ensordeciendo el corazón
Nos tragábamos la ciudad (¿recuerdas?)
el ron y las salivas sin darnos cuenta
de que siempre hay una grúa
dispuesta a cambiar el pavimento
Me pregunto dónde perdimos
la improvisación
Dónde nos abandonó lo espontáneo
lo que surgía sin más
Hoy pedimos permiso al pasado
para podernos mirar a la cara
Escuchamos el ronco lamento
de las heridas que nos gobiernan
y cuestionamos el presente a su trasluz
¿Cómo pudimos dejarnos vencer así?
¿Cómo?
Imagen: R.MAGRITTE. Eternidad.1935.
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07 enero 2008
Arbol genealógico, de Elena Medel
Porque de eso se trata... ¿no? De estar vivos.
Video: Cuando escuché a Javier recitar el poema "Alfonsina Storni se arroja al océano" de Jesús Jiménez, literalmente me retorcí de envidia. Me faltó tiempo para escribirle un correo y pedirle repetir la experiencia, esta vez, recitando yo. Dicho y hecho, buscamos el momento, y fue, no sólo sencillo (ay, la ignorancia del principiante), sino divertido. De ese día salió el montaje de las 21 tomas falsas, y este poema de Elena Medel, con el que tanto me identifico y que tanto me gusta.
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16 diciembre 2007
La ola
me convences, me abrazas y me hablas de los dos....
y yo siento que no voy
que el equilibrio es imposible
cuando vienes y me hablas de nosotros dos,
no te diré que no
yo te sigo porque creo que en el fondo hay algo.

La manta escondía entre sus fibras
el mapa del tesoro
Hacía frío, o no, la manta me llama
ese sofá tan incómodo, yo arrebujada
y te acurrucas en la otra orilla, allí, lejos
donde el peligro no vara
y hablas, no te escucho
los cuerpos se mezclan
y reencuentro partes de mí perdidas
tu piel extendida como una red,
la manta cómplice arropa
esa fusión de anzuelo incontenible y
sólo soy capaz de percibir el aire
inabarcable como el mar,
mar profundo y oscuro
que nos reclama hijos suyos
ese aire familiar, ese inquietante
y nuevo aire tan familiar, tan familiar
que da miedo
Pero esa manta nos abrigaba a los dos
y la atmósfera resultaba ser una órbita celeste
donde flotábamos desde los tiempos remotos
sin querer saberlo
allí, en esa casa perdida al lado del puente
en ese espacio y en ese tiempo tan distinto
tan desconocido
tan ajeno a los días previos
tan extraño para los días futuros
que ya no existe.
Se ha evaporado de pura certeza
se ha fulminado con una explosión de luz
Viene la ola...
¿la ves?
Imagen: G. COURBERT. La ola.1870. Escucha la canción. Con los ojos cerrados. Cierra los ojos, confía en mí, escucha la canción con los ojos cerrados... ¿puedes sentirlo?
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