07 noviembre 2006

Hay días

Hay días en que me levanto a oscuras y espero el amanecer. Abro las ventanas, por si la luz quiere anticiparse, y busco su reflejo de reojo, para ser su primera expectadora. Otros días, en cambio, alargo y alargo la noche, y sus sombras se prolongan hasta tocarme la piel y los huesos, y, como una dama esquiva, me retiro antes de la claridad, para que no se pierda el embrujo.

Malduermo entonces, inquieta, y todavía sueño que recupero mi infancia. Y me pongo mis pequeños zapatos negros de charol, y mi vestido rojo de lunares, suelto las dos coletas que nunca quise llevar y me acerco corriendo al parque Bruil, a liberar a la osa que se volvió loca en una jaula. La llevo en mi cuna al Bierzo, y le juro al oído que su osezno nacerá libre, y que los dos jamás van a cruzarse con nadie que vuelva a apresarles. Y le regalo, antes de despedirme una cajita con las lágrimas que lloré al verla, para que recuerde que no todos los que la visitaban disfrutaban con su dolor. Y entonces mi infancia me besa, y la niña que nunca fui, por fin se pone a jugar.

Me despierto feliz, y, sorprendentemente estos días (sí, sorprendentemente), me maravillo de la especie que me contiene, sobre todo cuando desfilan ante mis ojos los milagros cotidianos como los carteles de los bancos, que se reconvierten en la palabra de dios dicha y hecha obra exclusivamente para mí, o las palomas que presagian la presencia del que ha de venir, o los escenarios vitales que representan teatralmente, mientra voy al trabajo, la incertidumbre que me está consumiendo y que me resta la quietud. Entonces, esos pequeños gestos hinchados de un afecto reconocido y descarado me hacen reir y dar las gracias por seguir viva. Modifico ligera mi agenda, me doy un baño bien caliente con el perfume carísimo de los domingos, y me preparo una buena taza de café, me subo a mis tacones como quien asciende a un podium, y me dispongo a saludar al mundo con mi mejor canción.

Pero aún quedan días en que hacer un recado se convierte en una tortura. La sola idea de tener que entablar conversación con un desconocido en tierra ajena y reconocer una carencia, o una necesidad, o simplemente, un deseo, me hace sentir infinitamente vulnerable y perdida. Otros, sin embargo, le contaría mis secretos más íntimos y despiadados a cualquiera, y aprovecharía su primer descuido para robarle su plan de detenerme. Inalcanzable y poderosa. Como sólo yo puedo ser.

Y debería, esos días, por ley, salir en la página de sucesos, pillada in fraganti espiando vidas ajenas, con un arma en la mano, voyeur insaciable de la intimidad prohibida. Otros, en cambio, debería aparecer con las esquelas, fallecida de desesperanza, de hastío, de vergüenza por tanto sufrimiento de pertenecer al género humano. La mayoría de las veces, sin embargo, apenas me llega para salir en la tira de humor.

Hay días en que definitivamente, debería escucharte. Y seguir tus pasos. Comportarme educadamente, hacer lo que se espera de mí, lo estrictamente correcto. Debería encajar en las esquinas, y limar lo que me roza. Cumplir con el decreto, con el mandato apoyado en mis hombros desde que se escribieron por primera vez los genes, que me obliga a seguir la tradición.

Pero no puedo. Un grito desgarra mi pecho, un ansia de mí misma, de ahondar más y más, de no estancarme antes del final, cuando perezcan los días, un incauto imán de abismos desconocidos y de noches escondidas, hace que zozobre y modifique el rumbo. Y el océano me traga, o quizá tan sólo, me está reteniendo contra él. A pesar de él. Encima de él. Compañera de él. Infinita como él. Insondable como él.

Hay días en los que no quiero verte más, va en serio, y otros en los que sé, con una certeza innegociable, que no podré vivir sin ti.

39 comentarios:

delokos dijo...

Me gusta vivir...

Me gusta poder elegir lo que pienso... y lo que quiero y no quiero hacer...

Gracias por un texto tan hermoso...

LE MOSQUITO dijo...

Creo que hoy te toca un nuevo "reajuste", Paula. Espero que vaya todo bien y que el éxito del mismo influya positivamente en la evolución de tus textos. Impecables, una vez más, forma y contenido.
Abrazos y flores.

txe dijo...

a mi lo que me gusta es volver a la cama tras el desayuno

Tanino dijo...

Si todos mis días fueran iguales se acabaría la búsqueda, la reconciliación, el error. Así es, amiga, todos oscilamos. Es lo belo, creo.
un beso
Giuseppe

Diaadia dijo...

Hola Paula!!
Gracias por tu mensaje.
He leido unas cuantas entradas de tu blog, y seguro, voy a volver para leerte con mas calma,
Me gusta como expresas con palabras...
Saludos!!!

Manolo dijo...

los días son una montaña rusa de esperanzas y desencantos, pero mi truco para subirme una y otra vez en el vagón es saber que cada persona (yo en este caso, tú en el tuyo) es especial y en sí misma posee los recursos para aguantar los vaivenes y que los sube-y-baja son pasajeros.

Clarice Baricco dijo...

Hay días en que las letras dejan su silencio para convertirse en estos susurros tan intensos que nos has dejado.

Beso tu día.

1 Gato dijo...

Muchos somos los que tenemos apartados en el camino donde nos sentimos invadidos por instancias donde todo pierde el sentido y donde se genera en el interior de uno una gran sensación intolerable de vacíos, de carencias que no son precisamente materiales, y cuesta mucho llenarlos porque no tenemos claridad ni certeza de qué es lo que nos falta tanto que nos lleva hasta el dolor.
Descubrir lo que realmente podría calmarnos no siempre es lo más sencillo, es más: pertenece a valientes, porque son personas que se amarran los pantalones en serio consigo mismas, y se imponen a pesar del sufrimiento, encarar esos fantasmas ocultos dentro suyo, descubrir las causas de tanto vacío emocional, buscarle sentido a esas vivencias a veces tan extrañas que los dominan.
existirà una dura batalla de miedos y valentías, debe permitirse entender que esa dualidad interior siempre pesa a la hora de vivir, habrán al mismo tiempo: ganas y temores, empujes y frenos, el secreto está en cómo trabajar con ellos, como equilibrar la balanza, y como todo trabajo: eso implica paciencia y dedicación, esfuerzo, sacrificios, y autoestimulación para no abandonarse en la lucha .
Besitos amiga

Hugo Denis dijo...

Vaya días...

¿Los tuyos son siempre tan intensos?

Miedo me das.

Un abrazo muy fuerte, preciosa tu escritura.

ixchel dijo...

Un texto muy “llegador” muchas ocasiones me veo reflejada en ellos. Y este me caló y mucho. Me gusta la manera que tienes para externarlo y plasmarlo. Mejor no se pudo decir.

Saludos Paula.

Virgen dijo...

Hay dias...

en los que simplemente desearia escapar de ellos... y de mi.

Un beso y mi admiracion ... conmovedor hasta mis lagrimas este escrito tuyo.

eskarabajo dijo...

me envolviste con tu manera de escribir, te felicito

maite dijo...

Paula, como te encuentras???
muchas gracias por tus palabras de ayer, voy a releerlas!!!
un beso

aPerfectCircle dijo...

Confuso momento en el que mente y corazón están disasociados...

Muy grato caer en tu telaraña de palabras
Dejo saludos.

Paula dijo...

Y una vez más... se acumularon los comentarios.

sigo con mis reajustes, pero hay un trasfondo muy bueno, de confianza, de serenidad. estos son los vaivenes que me definen, y entre ellos, estoy yo. No es tanto una separación, sino un querer integrar extremos.

Y ante los cambios, me siento como una niña con zapatos nuevos a punto de estrenar. No sé a dónde han de llevarme, pero sí que estoy deseando probarlos

Mil gracias a todos por vuestra compañia, y por vuestros comentarios

lamima dijo...

La vida siempre es eso, caerse y levantarse. Ya lo sabes.Un ratito para desfallecer y otro para seguir erguida y triunfal.
¿Estas en época de cambios?, bien. Mudar la piel debe ser también bueno.
Suerte

gonzalo dijo...

Hay días bañados
de penumbra
y hay otros
que se cuelgan
en las puertas
de la gran ciudad.

Hay días olvidados
y hay otros que perduran
como las rocas
que aplastan a los muertos.

Olvido dijo...

La vida... siempre con sus retos...
todo sigue,de todo se aprende
y los momento felices esperan en cualquier partesólo hay que desear que aparezcan..

Saludos

Olvido

maite dijo...

me quedo con el comentario de 1gato, me voy a visitarle...

El detective amaestrado dijo...

Y es que al final, nos damos cuenta de que la vida no son mas que vaivenes, trasbordos de un tren a otro, donde a veces cogemos asiento y otras veces vamos de pie

memento dijo...

Oye Paulsa, qué gracioso lo del gatito ese. ¿Tienes alguno de carne y hueso?

pazzos dijo...

De pequeño también me compraron unos zapatos de charol y una camisa roja de lunares, puesto que soy varón he de concluir que mi falta de sensibilidad por lo chillón la he heredado de mi madre. Para mí un color nunca tiene suficiente color, no sé como explicarme.
Con este curioso atuendo me llevaron a ver, no a un oso como el que tú quisiste liberar, sino al Platanito y el Bombero Torero. Afortunadamente no se celebró el festejo, no sé si por falta del permiso de la Autoridad o porque el tiempo lo impidió.

El que volvió loca a la osa ¿era acaso un Borbón?

Paula dijo...

Lamima, creo que sí, que estoy en época de cambios...

Gonzalo, qué buen comentario... días que perduran como las rocas que aplastan a los muertos

Olvido, no lo dudes. De todo se aprende...

Maite, ya me contarás que tal la visita...

Detective, sí, tus palabras me recuerdan a un poema de Dámaso Alonso, el de mujer con alcuza... ¿lo conoces? seguro que sí. Es uno de mis favoritos...

Memento, pues sí, tengo dos gatitas en casa, como dos soles. Un día de estos cuelgo una foto

Pazzos, lo de la osa es una historia real. Cuando era niña me llevaron a ver a una osa, que malvivía (imagínate, una osa en Zaragoza) en una jaula donde apenas podía dar cuatro pasos. continuamente giraba y giraba. yo cuando la vi (dudo que tuviera más de 6 años) empecé a llorar desconsoladamente. No pudieron calmarme con nada. Mi madre aún lo recuerda. Jamás he pisado un circo. Nunca vi a su cachorro. No creo que hubiera podido soportarlo. Respecto a lo de los borbones y los osos... qué te voy a decir. Se me enciende la sangre sólo de recordarlo...

Gracias a todos por la visita y por los comentarios...

Axel dijo...

yo quisiera recuperar mi infancia!!! bonito poema o escrito>> me alegra que te haya gustado las fotos...

has escuchado la cancion de dudar??quizas?? de bunbury, la e estado escuchando mucho esa es mi cancion en estos dias...

saludines

Javier dijo...

Paula, me ha gustado muchísimo lo que escribes. Tienes mucha sensibilidad y un talento al narrar.

Gracias por permitirnos leer tus textos.

Javier

LE MOSQUITO dijo...

Seguro que esos zapatos nuevos te sentarán la mar de bien.

Motarile dijo...

Una vez mas tus textos me abrumam.

Sigue asi, un abrazo.

memento dijo...

Lo cierto es que la vida está llena de contradicciones...

memento dijo...

Pk, Paula, porque yo también. Así que cuando tú lo hagas, yo lo hago. Besos, D.

Paula dijo...

Axel, que si he escuchado a Bunbury? Continuamente.

Javier, bienvenido. Un placer compartir mis textos, cómo no...

Le mosquito, no lo dudes. Me quedan de maravilla, y camino que me como el mundo con ellos...

Mota, gracias por tus palabras...

Memento, jo, qué detalle, madre mía, mil gracias. (así cualquiera no se recupera...)

Y ahí queda eso

en cualquier momento, presentamos a los gatos en sociedad.

Gracias a todos y un abrazo

pies diminutos dijo...

Sabes qué, querida Paula?
Que los blogs donde se habla de uno mismo, los blogs de temática personal, no son de mis preferidos, pero que hay dos en este infinito mundo de la blogosfera que me derriten, que me arrastran y que se han convertido en imprescindibles para mí. El tuyo y el del Detective Amaestrado, dos referencias en este universo.

Ya sé que me habláis en primera persona y que me contáis vuestros pensamientos o sentimientos, vuestros estados de ánimo muchas veces, pero:
1) Vuestro modo de usar el lenguaje, de jugar con él, de moldearlo a vuestro antojo

y 2)La trascendencia de la primera persona, es decir, el hecho de que habláis de vosotros pero que es inevitable identificarse o empatizar con lo que contáis.

(Y que sois dos bellísimos seres)Todo ello hace que busque vuestros blogs y palabras sin demora y que disfrute de cada letra de vuestros textos, y que desee que nunca se me acabe este placer de leeros.

En fin, que quería contarte todo esto algún día y lo he hecho ahora... un beso muy fuerte!

Virgen dijo...

Un abrazo...

Esperando que el reajuste... pronto termine.

gonzalo dijo...

cómo van tus días junto al mar?

Horus dijo...

Conmovedor en verdad... Hay veces así, en que no solo cambiamos de página: cambiamos por completo de libro.

El detective amaestrado dijo...

Leer tu texto es creer que esa primera persona soy yo también...Imposible no identificarse con lo que cuentas, con ese sentir la vida tan en el filo, que tan pronto estamos en un lado como el otro.
(Y con tu permiso, mil gracias por la parte que me toca, pies)

Paula dijo...

Pies diminutos... pero qué cosas me dices. Cómo agradecer semejante despliegue... Así entre nosotras, sin que se entere nadie, he de confesar, que creo que no siempre cuento lo que siento, ni siempre siento lo que cuento, o quizá sí, porque a veces me sorprendo a mí misma en torbellinos que salen de mis dedos y que me quitan el sueño, o no, quizá después de todo, al final, esté durmiendo más tranquila que nunca, ya sabes, durmiendo a mares... Mil gracias, piececitos, yo te he cogido un cariño que no es ni medio normal...

Virgen, espero que el reajuste termine... cuando esté reajustada, yo mientras tanto, ahora que ya no duele lo mismo que al principio, estoy empezando a disfrutar de mi nueva espalda que es un primor...
Mil gracias

Gonzalo... ¿mis días junto al mar? Mis días junto al mar, de momento, son un anhelo, porque desde este verano sólo lo he visto en foto... Pero el mar está ahí, siempre está ahí, y si me quedo quieta, escucho a las olas cantar junto a la arena

Horus, quién sabe, supongo que en este momento lo importante es continuar.

Detective... ¿me pides permiso? Estás en tu casa. Para mí es un honor que día a día me visites y me dejes tus palabras...

Andy dijo...

No dejé comentario?
Qué vergüenza!!!

Lo siento Paula... pero creí que lo había hecho.

"Debería encajar en las esquinas, y limar lo que me roza. Cumplir con el decreto, con el mandato apoyado en mis hombros desde que se escribieron por primera vez los genes, que me obliga a seguir la tradición".


Esto me duele en el alma... me duele en el cielo azul de esta mañana. Me duele en la ausencia

como siempre...

Gracias por las palabras
Un beso

A.-

Seoman dijo...

Hay dias, como hoy lunes, que lo que apetece es quedarse durmiendo hasta las 12, pero la vida obliga y no te deja. Un saludo

Paula dijo...

Andy, lo que faltaba ya es que tuvieras que pedir disculpas¡¡¡ Sabes que puedes venir cuando quieras...

Seoman, es lo que tienen los lunes, que obligan...

Un abrazo a los dos